Valencia, 3 de Julio de 2016

Las elecciones generales del pasado 26J han supuesto un duro revés para las aspiraciones de un cambio político en España para una parte importante de la población. La victoria del Partido Popular – único partido que avanza en votos y escaños -, y la posibilidad de que éste pueda liderar un gobierno más o menos estable (con el apoyo de otras fuerzas conservadoras) sumiso ante el poder económico y la Troika, puede abrir un nuevo periodo de recortes y represión, así como de posibles reformas con las que se intente garantizar la recomposición del régimen. 

En primer lugar desde el PCPV debemos reconocer las dificultades con las que afrontábamos la campaña del 26J debido a un periodo de fuertes tensiones y confusión, por la posición subalterna de la que se partía en la propia candidatura, y ante la imposibilidad de obtener diputados/as comunistas en el País Valenciano.

Por eso, y ante la hegemonía del discurso puramente electoralista, desde el PCPV y la UJCE-PV se decidió lanzar la campaña “LLUITEM” para estar presentes y visibles como Partido Comunista y Juventud en la campaña electoral, con nuestra identidad, con nuestro programa, nuestro apoyo a la candidatura, y con la consigna principal de reactivar y reforzar la movilización y la lucha social. Esta campaña se planteó para que fuese más allá de las elecciones generales del 26J, ya que fuese cual fuese el resultado de éstas sería indiscutible la necesidad de la movilización social y de un PCPV fuerte y organizado en el conflicto.

Por tanto, no podemos dejar de felicitar a la militancia del Partido que ha participado en la campaña y ha hecho visible a nuestra organización, y debemos felicitar y agradecer especialmente a los candidatos comunistas, Roser Maestro y David Rodriguez, que han trabajado intensamente para obtener el mejor resultado a pesar de saber que no era posible obtener las respectivas actas de diputado/a.  Sin embargo, sí que debemos felicitarnos por haber logrado recuperar el diputado de EU por la provincia de Valencia.

Si bien es cierto que en el País Valenciano el resultado ha sido mejor en porcentaje que en el conjunto del Estado, el número de votos obtenidos por la candidatura “A La Valenciana” es notablemente menor que el de las candidaturas del 20D por separado.

A nivel estatal, el resultado de las candidaturas de “Unidos Podemos” no solo no ha cumplido con las expectativas sino que han supuesto un retroceso en número de votos y porcentaje respecto a las elecciones del 20D, habiendo obtenido más de un millón de votos menos en las candidaturas de confluencia respecto a las candidaturas por separado.

Será muy importante analizar cual ha sido el destino de ese más de un millón de votos perdidos desde el 20D, así como averiguar cuales han sido las razones fundamentales que han llevado a dichos votantes a no apoyar las candidaturas de confluencia el 26J. Razones que están muy relacionadas con las grandes contradicciones políticas e ideológicas de la propia coalición, que se agudizaron durante la campaña y que fueron explotadas hábilmente en nuestra contra por parte de los medios y los partidos del régimen.

La falta de solidez discursiva y las continuas contradicciones ideológicas en cuestiones como Europa, la OTAN, el EURO, la República, la minería, la posición respecto al PSOE, etc. han hecho mella en los resultados.  Por ejemplo, una cuestión de primer orden como fue el referéndum en Gran Bretaña a favor del BRÉXIT, que ocupó casi la totalidad del debate político durante el último día de campaña y en la jornada de reflexión, más que posiblemente tuvo un impacto negativo (que no decisivo) en la candidatura de Unidos Podemos, que recordemos no ha tenido una posición única y clara respecto a la UE y el Euro, por lo que ha sido rehén de las etiquetas que desde los medios de comunicación y los partidos del régimen le asignaban. 

Además de la campaña del miedo desatada contra UP, no podemos olvidar que en todo este proceso la base social de la derecha ha estado muy movilizada y tensionada, hasta el punto de que en Valencia hemos podido asistir a una masiva manifestación convocada por el Obispo Cañizares.

El diseño de la propia campaña electoral de Unidos Podemos (como la de “A La Valenciana”) también es una cuestión que deberá analizarse, pero no parece haber sido la mejor de las opciones apostar por una campaña excesivamente “buenista”, hueca, superficial, y vacía de contenido programático, frente a una campaña agresiva y feroz en contra nuestra por parte de los partidos del régimen. 

Por otro lado, un año después de las elecciones municipales y autonómicas es el momento de empezar a reflexionar sobre los llamados “gobiernos del cambio”, sobre sus dificultades, limitaciones y contradicciones, y por tanto también sobre la evolución de su apoyo social y en el comportamiento del electorado. 

El conjunto de las razones que pueden explicar del resultado electoral, así como las causas por las que no se han cumplido las expectativas deberán estudiarse con rigurosidad y de manera constructiva, aunque una de las cosas que ya podemos constatar es el fracaso de las tesis del “ahora o nunca” que se empezaron a abrir paso tras las elecciones europeas de 2014, y que tal y como alertamos podrían desencadenar una importante frustración tras el resultado del 26J si no lo impedimos a través de una ofensiva política de largo recorrido. 

Ante la situación en la que nos encontramos es fundamental que la izquierda deje pensar en las próximas elecciones y empiece a organizarse pensando en las próximas generaciones.

Para ello es imprescindible evitar los análisis simplistas que sólo contribuirían a la ceremonia de la confusión y la frustración. Es necesario también que analicemos el nuevo escenario abierto tras el 26J como marco en el que tendremos que desarrollar nuestra acción política.

Por un lado partimos de una grave situación de desmovilización social y de falta de presión social en las calles desde hace más de dos años. Si algo nos ha recordado este proceso es que no se puede abandonar la calle, el conflicto, el discurso, la organización y confiarlo todo a la carta de las elecciones. 

Por otro lado, la conciencia de la clase trabajadora es la que se refleja en los partidos a los que ha dado su apoyo mayoritariamente.  No puede caerse en el error de culpar a la población del resultado de las elecciones, sin hacer la crítica y autocrítica necesarias de por qué no hemos sido capaces de disputar la hegemonía ideológica a las clases dominantes entre la clase trabajadora y las capas populares.  Mientras no estén cuestionados los pilares económicos y culturales del sistema, nada cambiará. Por eso es necesario construir un proyecto revolucionario, que dispute la hegemonía cultural y que esté organizado en el conflicto capital-trabajo, y con ambición de disputar el poder real.   Lamentablemente tenemos un Partido aún débil, estructurado de manera territorial desde los años 70 para la acción electoral principalmente, demasiado centrado en la articulación de mayorías y minorías en IU, y excesivamente dependiente en lo económico de lo institucional, lo que hace que se desgasten demasiados esfuerzos en los procesos internos y en los procesos electorales.

En cuanto al escenario político estamos ante un nuevo Parlamento donde las fuerzas del régimen han obtenido el 73% de los escaños, un porcentaje que sube hasta el 77% si contamos a los partidos de la derecha nacionalista. 

A través de las candidaturas de confluencia – que han obtenido en total 71 diputados – han sido elegidos/as 8 diputados/as de IU, de los cuales 5 son militantes del PCE. En este escenario debemos incidir en la necesidad de que los diputados y diputadas comunistas electos en las elecciones del 26J estén al servicio del PCE en primera instancia y de que todos/as los diputados que además sean miembros de IU estén al servicio de las políticas, el programa y las propuestas de IU. Solo así  podremos conseguir que nuestro programa de ruptura, nuestro ejemplo militante y nuestra iniciativa política en la calle y en las instituciones vayan conquistando la hegemonía en el discurso politico de la izquierda. Para ello es fundamental que los/as diputados/as de IU se constituyan como subgrupo dentro del grupo de Unidos Podemos – con  portavoz propio – y que sea el altavoz en el Parlamento de las luchas en las calles y de nuestra propuesta política por el Proceso Constituyente por la República.

Tan erróneo sería querer consolidar orgánicamente lo que ha sido una coalición (Unidos Podemos – A La Valenciana) como abandonar la estrategia de Unidad Popular con otras fuerzas sobre la base de la base de la movilización contra los recortes sociales y democráticos, y por aumentar el apoyo social a una ruptura democrática contra las políticas austericidas vinculadas al Euro, contra la OTAN y contra la monarquía. 

Si finalmente se materializa un gobierno encabezado por el PP (algo que debemos intentar evitar a toda costa por activa y por pasiva) nos encontraremos ante un nueva ofensiva política, ideológica y económica – si cabe más profunda – contra la izquierda, sus organizaciones y contra la clase trabajadora y las capas populares. Aunque no hay que descartar por completo otros escenarios, como el de unas terceras elecciones o el de un acuerdo de distintas fuerzas que impida gobernar al Partido Popular, el primero parece el más realista al menos en estos momentos. 

Es por ello que el Partido debe centrar sus principales esfuerzos en fortalecer la organización en todos los sentidos, la formación de cuadros, reactivar la movilización, organizarse en el conflicto y en el tejido productivo. En ese sentido, las tesis aprobadas en la Primera Fase del XX Congreso del PCE, especialmente las relacionadas con la posición sobre la UE y el Euro, así como la de la tarea estrategia de organizar al Partido en los centros de trabajo, deben ser importantes ejes de nuestra acción política.

Por otro lado, de cara a la Asamblea de EUPV del próximo mes de octubre, el PCPV trabajará para impulsar una propuesta amplia y unitaria que defienda el fortalecimiento de un movimiento político y social plural, cohesionado, de caracter rupturista, republicano, feminista y anticapitalista.

Además, debemos trabajar para que el PCPV contribuya decisivamente al éxito de la Segunda Fase del XX Congreso del PCE (a la que deberá ponerse fecha cuanto antes), donde deberá concretarse cual es el modelo de Partido que necesita la clase trabajadora hoy, que lamentablemente no es el modelo actual. Como hemos dicho tenemos un Partido organizado únicamente de manera territorial, sin presencia organizada en el tejido productivo, excesivamente dependiente y vulnerable ante los procesos electorales, y sin ninguna independencia económica. 

En ese sentido, el PCPV ya está trabajando para insertarse en el tejido productivo y ya se están dando los primeros pasos para crear agrupaciones del Partido en algunas grandes empresas, y está proyectado volver a organizarse en espacios como la Universidad. Desde la Secretaría de Movimiento Obrero se está trabajando para analizar donde es posible la organización de camaradas del PCPV en empresas o sectores, para lo cual se anima a la militancia comunista a colaborar activamente con esta importante tarea.

Además, en estos momentos CCOO ha iniciado un proceso de reflexión y debate interno (#RepensarCCOO) con el que pretende “abordar desde un planteamiento autocrítico los desafíos a los que se enfrenta el sindicato e impulsar las estrategias y cambios en su estructura y práctica sindical”, por lo que desde el Partido sería necesario articular las propuestas de los/as comunistas para la transformación del sindicato.

Por otro lado, y a la espera de establecer una fecha concreta, el PCPV, a través de la Secretaría de Formación, se plantea como objetivo organizar una Escuela de Formación a finales de año que tenga como objetivo servir de apoyo y refuerzo al proceso de organización del Partido en los centros de trabajo aprobado por la Primera Fase del Congreso del PCE.

También es fundamental seguir incidiendo en el frente cultural como uno de los frentes prioritarios del trabajo del PCPV. En este sentido debemos felicitarnos por el éxito de la Conferencia Cultural del PCPV los pasados 9 y 10 de abril, que sin duda pone al PCPV en una muy buena posición de cara al futuro en este ámbito por lo que debemos seguir trabajando para materializar algunas de las iniciativas surgidas en los últimos meses, como la propuesta de revista basada en la experiencia de NUEVA CULTURA (fundada por Josep Renau en 1935). 

Respecto a otra de las cuestiones aprobadas en la Primera Fase del XX Congreso, debemos también trabajar por poner en valor la posición por la ruptura con la UE y la salida del euro, tejiendo alianzas políticas y sociales necesarias en el País Valenciano para extender y explicar dicho planteamiento entre la población. No podemos permitir que el carril anti-UE y anti-Euro lo capitalice la extrema derecha como lamentablemente está sucediendo en varios países de Europa ante las dudas y los complejos de buena parte de la izquierda.

Como decimos, es fundamental reactivar la movilización contra la derecha política, económica y cultural, pero eso no se hará con meras consignas. Por ello, desde el Partit Comunista tendemos la mano a todas las fuerzas políticas, sindicales, movimientos sociales y culturales del País Valenciano que apuesten por la ruptura, para la organización de un encuentro amplio en el que poner en común nuestras respectivas valoraciones y visiones, y con el fin de organizar y coordinar la ofensiva. 

Es hora de despertar las calles.

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